sábado, 9 de marzo de 2013

La ventana de la verdad


     El teatro es esa gran mentira que parece decir verdades. 
     Verdades adornadas, verdades con tintes de realidad.

     Pero lo cierto es que si el teatro contase las auténticas verdades, el público no lo soportaría. El público quiere ver la verdad en otros, en los personajes. Y siempre hay un punto de voyeurismo en el espectador que le hace aguantar esas evidencias pensando que se refieren a otras personas.
     Es preferible verlo como "les pasa a otros", porque de lo contrario sería insoportable.

     Y, mientras al público se le muestra un mundo ilusorio envuelto en luces y premeditación, en la trastienda bullen emociones y vidas empapadas de su propio melodrama.

     Por eso hay que seguir haciendo teatro de lo que les pasa a los otros para aliviarse de lo que nos pasa a nosotros.



2 comentarios:

  1. Y sin embargo, a veces, la realidad supera con mucho a la ficción. Pero es cierto que preferimos ser espectadores antes que actores de nuestra propia historia. Un abrazo.

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  2. Víctor Martínez9 de marzo de 2013, 10:43

    Teatro, lo tuyo es puro teatro...me han dado ganas de escuchar a la Lupe!

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